Alimentación y cuidados de invierno. 

Alimentación y cuidados de invierno. 

Llegó el solsticio de invierno: el día más corto y la noche más larga, dando inicio a la estación más fría del año para el hemisferio sur. 
Los cambios estacionales que suceden en la naturaleza, también ocurren y los sentimos en nuestro organismo, como por ejemplo los cambios de temperatura. Para mantenernos sanos y prevenir enfermedades es necesario que nuestro cuerpo se adapte a los cambios en tiempo y forma, y así mantener el equilibrio.
El otoño fue un momento de cambios, de soltar lo que ya no sirve, así como los árboles sueltan sus hojas para descansar en el invierno, y luego rebrotar en primavera.
Ahora llegó el invierno y es momento de ir hacia adentro, de nutrir el núcleo en profundidad y de mayor quietud. En este artículo te compartimos cómo podemos adaptar nuestra alimentación y hábitos al invierno, ya que la ciclicidad es clave, no sólo en nuestras formaciones, sino también en el cuidado de nuestra salud y en nuestra vida cotidiana.

Desde la Medicina Tradicional China (una de las medicinas de referencias para nuestra Escuela), la energía del invierno es una energía de recarga y acumulación de energía, de supervivencia, de muerte y nacimiento. Se corresponde con el elemento agua, el sabor salado, el color azul y los colores oscuros.
En esta época del año el ritmo baja, se ralentiza y el movimiento es hacia adentro.
Es momento de la introspección del invierno, de hecho, algunos animales literalmente se refugian e hibernan durante esta estación. 
El invierno invita a cuidar nuestras emociones y trabajar el miedo que es la emoción asociada a esta estación. Los órganos a los que más deberíamos cuidar y prestar atención durante el invierno son los riñones y la vejiga, vinculadas por supuesto al elemento agua. 

¿Cómo sostener una alimentación de verano equilibrada y en armonía con esta estación?

Que el sabor predominante de esta estación sea el salado y el color sea el azul y negro, no significa que debemos consumir alimentos sólo de esta naturaleza. Por el contrario, es importante hacer un equilibrio de nutrientes, colores y sabores en nuestra alimentación diaria. Además las verduras siempre deberían estar presentes en nuestras comidas. 

1- Alimentos calentitos y de larga cocción. El invierno es el momento de mayor nutrición dónde debemos nutrirnos en profundidad y donde los reyes serán los guisos, horneados, alimentos cocinados con olla a presión, sopas con hortalizas y legumbres de estación. 

2- Alimentos de color negro, azul y colores oscuro. Como mencionamos anteriormente, el color del invierno para la MTCH es el azul y colores oscuros. Si bien el color azul no es común en los alimentos, es ideal incorporar a la alimentación algunos de ellos, como los porotos negros, habas moradas y otras legumbres oscuras, queso azul, pescado azul, papa, boniato y maíz morados, arándanos y frutas moradas, flores de borraja, sésamo negro, dátiles, ciruelas e incluso bayas de goji.

3- Alimentos salados. Es la época ideal para los alimentos salados y contundentes sin abusar de la sal, es decir, es una estación que nos invita a aprender a utilizar la sal y los condimentos salados en nuestra cocina, ya que en proporciones adecuadas nos alimenta y en exceso nos perjudica.
Cuando hablamos de sal, podemos mencionar algunas de ellas como la sal fina de mesa, la sal marina, la sal rosada, la sal gruesa, la sal kosher, la sal ahumada, entre otras posibilidades, y todas ellas son diferentes entre sí. Veamos algunas: 

  •  La sal fina de mesa es una opción económica y muy utilizada en la cocina diaria. Es una sal refinada y contiene prácticamente cloruro de sodio, aunque le suelen agregar también yodo y flúor. 
  • La sal rosada o sal del Himalaya tiene el característico color rosa debido a los óxidos de hierro y minerales de traza. 
  • La sal marina se obtiene por evaporación del agua de mar y es rica en magnesio, calcio y potasio. 

4- Alimentos del mar, cómo algas, atún, pescado azúl, sardinas, mejillones, etc.
5- Cereales integrales como el trigo o trigo sarraceno, arroz, mijo, quinoa, avena. 
6- Alimentos que nos dejó el otoño y alimentos de raíces, como zanahorias, calabazas, zapallos, remolachas, cebollas, papa, boniato, nabo, rabanitos, col, kale, brócoli, espinacas, ajo, hinojo, cítricos como pomelo, naranja, limón, entre otros. La verdura de esta estación es fundamental, no sólo en invierno sino todo el año. 
7- Semillas oleaginosas como nueces, nueces pecan, castañas de cajú, almendras, sésamo. Para los amantes de las semillas y los frutos secos es el momento ideal. Como siempre, recomendamos remojar las semillas antes de su consumo para activar y quitar los anti nutrientes, y de esta forma acelerar la digestión. 
8- Condimentos como la canela, el jengibre, la mostaza, el ajo, la pimienta, el clavo de olor, el orégano.
9- Evitar alimentos fríos, bebidas frías, alcohol, helados y ultra-procesados.

Consejos, cuidados y hábitos recomendados para invierno: 

  1. Beber infusiones calentitas que ayuden a mantener el calor corporal. Podemos utilizar jengibre, canela, cardo mariano, clavo de olor, tomillo, salvia, laurel, romero, cardamomo, manzanilla, ortiga, caléndula, entre otras. Por supuesto, esta lista que les mencionamos está teniendo en cuenta plantas de diversos orígenes y no sólo de China. Podemos empezar o elegir la hierba que tengamos y más conozcamos. 
  2. Beber agua tibia con jugo de limón en ayunas. Esta práctica ayuda a calentar el organismo, a remineralizar, además de hidratar y aportar vitaminas y antioxidantes naturales. 
  3. Abrigarse más para mantener el calor interno y también tener una fuente de calor para el hogar. 
  4. Hacer ejercicios suaves, caminatas al aire libre abrigados/as e idealmente meditar en la semana, ya que nos ayuda a mantener la calma y la conexión. Aprovechar también para tomar todos los días que podamos un poco de sol para nutrirnos de su energía y asegurar nuestra vitamina D. 
  5. El invierno también es momento de mayor quietud y de mayor reposo. Es una época en la que necesitamos descansar más y mantener nuestra energía. Un hábito bueno a incorporar es cenar e ir a dormir más temprano de lo habitual.
  6. Como mencionamos, es la estación de mayor nutrición, pero no solamente en lo que respecta a la alimentación, sino que también es momento de mayor nutrición en lo que respecta a lo mental y lo espiritual, es momento de nutrir el espíritu. Podemos aprovechar a desarrollar un hobby, leer más, tomarnos momentos de reflexión y de silencio, hacer cosas que nos gustan y que hace tiempo venimos postergando. 

Por último recordar que sí bien la emoción de esta estación según la MTCH es el miedo y que es necesario trabajarlos para no afectar no el riñón, soltar miedos que nos perjudican, en equilibrio, también es la energía del valor, del coraje, de afrontar lo que toca, de creatividad y de voluntad.
Así que les deseo mucha fuerza y les animo a poner en práctica la ciclicidad y conectar con los ritmos de la naturaleza, ¡ya lo están haciendo!
Gracias por llegar hasta aquí. Esperamos que este artículo sea de utilidad para comenzar un invierno saludable y en armonía con la naturaleza que somos y que nos rodea.

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