Los zapallos o calabazas, son los frutos de cuatro especies de plantas del género Cucurbita. A su vez, cada una de estas especies tiene una amplia diversidad de variedades con diferentes diseños, tamaños y colores.
Las variedades de Curubita pepo, son originarias de México y del sur de Estados Unidos. Las cucurbitas moschata son nativas de zonas más tropicales de América y suelen ser más anaranjadas y dulces, por desarrollarse en climas más cálidos. Entre las variedades de cucurbita máxima vamos a encontrar los ejemplares de mayor tamaño del género de la cucurbitas (las calabazas gigantes). Son propias de las regiones templadas de Sur América. Finalmente, las cucurbitas argyosperma son una especie de la zona de México.
El género de las cucurbitas también incluye a las conocidas como «sumer squashes» (en inglés) o «calabazas de verano». Variedades como por ejemplo el zucchini o el zapallito, pero en este artículo no vamos a mencionar las propiedades de estas variedades ya que son diferentes a las de los zapallos tradicionales. Además, estamos en pleno otoño: En verano ya tocará hablar de estás variedades.

En varios países de África del sur, utilizan sus hojas para sanar la anemia, para tratar el cáncer de pulmón y para eliminar el parásito de la malaria. Sin embargo, las partes más investigadas de la planta son sus semillas y su fruto. Curiosamente sí se han descubierto las cualidades anti-cancerígenas de las semillas y el fruto, no solo para el cáncer de pulmón, sino también para el cáncer de mama, próstata, colon y cerebro.
En Palestina por ejemplo, se utilizan las semillas de calabaza de forma tradicional para tratar el cáncer de mama. Y su acción se debe a la presencia de cucurbinas amargas, albuminas, aceites grasos antiinflamatorios y fito-estrógenos. Las cucurbinas son uno de los compuestos anti-cancerígenos más estudiados, y se encuentran en mayor medida en el fruto, principalmente en los zapallos de variedades más amargas. Sin embargo, las cucurbinas en grandes cantidades suelen ser sumamente tóxicas, por lo que los seres humanos fuimos descartando selectivamente las variedades silvestres excesivamente amargas para evitar intoxicaciones.
Respecto a sus propiedades anti-parasitarias, tradicionalmente se le atribuyen a la semilla. Aunque también se utilizan de forma popular en todo el mundo para combatir problemas renales y urinarios, incluso la gonorrea.
Se han demostrado las actividades anti-bacterianas de amplio espectro, tanto de sus semillas como del zapallo mismo. El fruto completo nos puede ayudar a prevenir infecciones urinarias, prostatitis, problemas renales y particularmente el fruto puede ayudar a reducir el azúcar en sangre. Es más, varios experimentos han demostrado cómo el consumo de la fruta o jugo puede ayudar a combatir la diabetes (mejorando la respuesta de la insulina). Los zapallos también nos puede ayudar a sanar el estreñimiento, mejorar la salud de la microbiota y reforzar el sistema inmunológico. Aunque para favorecer sus efectos en el sistema digestivo es recomendable comer también la cáscara.

Respecto a sus propiedades nutricionales, para empezar, las variedades más anaranjadas del zapallo/calabaza son de los alimentos vegetales más ricos en carotenoides (Vitamina A). Puede llegar a tener incluso más que la zanahoria, por lo que la hace una excelente aliada para la vista, piel y huesos.
Sus semillas también son neuroprotectoras (efecto atribuido a sus aceite) y es una planta muy rica en magnesio y triptófano, elementos clave para combatir la ansiedad, la depresión y mejorar la calidad de nuestro descanso durante la noche.
Las cucurbitas son muy fáciles de cultivar, nos ofrecen frutos grandes y en abundancia. Y además, cada calabaza viene repleta de semillas. Es una planta muy versátil en la cocina y sabrosísima. Por todo esto es hoy en día una de las plantas más cultivadas en todas partes del mundo. No subestimemos sus propiedades nutricionales y medicinales. Otro regalo increíble de la naturaleza.
