Análisis de la pirámide alimenticia 2026.

Análisis de la pirámide alimenticia 2026.

El departamento de salud de los Estados Unidos presentó una nueva pirámide nutricional, en el marco de un programa llamado “Eat real food” (“Comé comida real”). Y si bien se trata de un programa pensado para la población de su país, esto ha tenido repercusiones a nivel internacional por la influencia política que tienen los Estados Unidos en los países occidentales. Por ejemplo, en los países latinoamericanos, la mayoría de las decisiones sobre salud, alimentación y medicalización de la población, tienen influencia directa de los Estados Unidos. Muchas de estas decisiones no se basan en la ciencia, sino más bien en intereses económicos de las grandes industrias. Por esto, esta nueva pirámide alimenticia 2026 está también envuelta en esta polémica: ¿Es una pirámide que se ha actualizado en base a los nuevos descubrimientos científicos o en función de los intereses de la industria alimentaria?

En resumen, se podría decir que la nueva pirámide es bastante acertada, aunque no deja de ser bastante básica y reduccionista, lo que puede llevar a malas interpretaciones. Muchas personas se van a quedar tan solo con los titulares, o con breves análisis de algún periódico o con un reel de instagram. Por eso nos pareció interesante poder sumar al debate con un artículo que analice la nueva pirámide desde varios ángulos.

Comentemos primero los aspectos positivos.

En primer lugar esta campaña va en contra de los alimentos ultraprocesados, que en definitiva son el 80% de los alimentos que encontramos en los supermercados de Latinoamérica. Y esto es un gran avance, pues son los alimentos responsables del aumento de la mayoría de las epidemias que estallaron luego de la segunda mitad del siglo XX: diabetes, enfermedades cardiovasculares y cánceres, enfermedades crónicas y autoinmunes. 

Por otro lado, también acierta cuando admite que las harinas refinadas tampoco son sanas. En definitiva, a partir de las harinas que se producen por monocultivo es que se elaboran la mayoría de ultraprocesados, dulces y salados. La pirámide se limita a recomendar tan solo cereales integrales.

Por último, recomienda como prioridad el consumo de frutas y verduras, lo que no es ninguna novedad ya que la pirámide alimenticia anterior también reconocía la importancia de los vegetales en la dieta. La novedad es que invierte la proporción entre cereales y proteínas/grasas. La pirámide que todos recordamos tenía en la base a los cereales y recomendaba reducir al mínimo el consumo de carnes rojas. La nueva versión, recomienda aumentar el consumo de carne, grasa y reducir al mínimo el consumo de cereales y harinas. El problema es que si colocamos a las proteínas/grasas todas bajo una sola categoría, esto puede causar confusión, pues existen diferentes fuentes de proteínas y diferentes tipos de grasas.

Ahora, ¿Cuáles son los puntos flojos de la pirámide?

Los alimentos de la naturaleza son alimentos complejos.

Si bien los seres humanos hemos intentado clasificar a los alimentos de muchísimas maneras diferentes, una legumbre por ejemplo, tiene carbohidratos, proteína y grasas saludables. Y dependiendo de cuál legumbre, varían las propiedades nutricionales. Las legumbres se encuentran en la categoría de los alimentos que más deberíamos consumir, lo que nos parece acertado. El problema es que alimentos como las carnes rojas se ubican en la misma categoría, y si bien contienen proteína y grasas, las carnes rojas contienen en su mayoría grasas saturadas. A su vez, también en la misma categoría se encuentran el consumo de lácteos, sabiendo que la leche vacuna tiene un alto porcentaje de grasas saturadas y la mayoría de nutricionistas hoy en día no recomiendan su consumo por numerosos factores.

La pirámide es muy controversial, porque mete en la misma bolsa a alimentos que son muy diferentes entre sí en cuanto a cantidad y calidad de sus nutrientes. 

No considera la calidad del alimento, solo la naturaleza del mismo.

Se promueve el consumo de carne, pero la carne de cada animal es muy diferente a la de otros. La calidad de las grasas de un vacuno es muy diferente a la del pato. Pero lo más determinante es la forma en que se cría a los animales y cómo los alimentan. Por ejemplo, Uruguay es un país que produce carne vacuna de muy buena calidad, criados por ganadería extensiva, «grass feed» (vacas alimentadas con pasturas) que además es mucho más ecológica. Sin embargo, la mayoría de los uruguayos consumen carne importada de mala calidad, de animales hacinados, alimentados a base de granos de monocultivo. La forma en que se cría a los animales influye en la proporción de la carne-grasa y en su calidad.

Si hablamos de vegetales, ya está probado que las frutas y verduras que produce la agroindustria a través del monocultivo no tiene la misma calidad nutricional que los alimentos producidos de forma agro-ecológica. Podemos comer tanta verdura como nos indique la pirámide, las guías o los nutricionistas, pero aún así puede que sea insuficiente, porque la verdura es de mala calidad.

No se toma en cuenta la forma de vida de las personas.

Recordemos que las “pirámides alimenticias” o “guías nutricionales” son generalizaciones, pero todas las personas tenemos una genética totalmente diferente, y cuerpos totalmente distintos, por lo que debemos adaptar nuestra alimentación a nuestra persona. Además, no es lo mismo una persona que trabaja con el cuerpo o un deportista, que una persona que lleva un estilo de vida sedentario. Por ejemplo, la dieta mediterránea, considerada patrimonio de la humanidad, recomienda el consumo de un 50% de carbohidratos saludables aprox, porque es una dieta pensada para gente que utiliza su cuerpo, trabaja en el campo y quema las calorías que consume. Además incluye el consumo de grasas saludables que son buenas para el cerebro. Y si bien la idea de aumentar el consumo de proteínas parece acertada, va a depender del alimento que elijamos, pues hay alimentos que en exceso pueden generar otros problemas, como es el caso de las carnes rojas. 

No se consideran factores sociales y culturales. 

Lo primero a señalar es que si bien un alto consumo de carnes puede ser saludable siempre y cuando se consuma mucha fruta y verdura, lo cierto es que eso no sucede. Dietas como la uruguaya son principalmente a base de harina de trigo y carne roja. También esta dieta está muy presente en Argentina, excepto en las regiones con mayor preservación de la cultura indígena. En el resto de países latinoamericanos, al menos en el campo, se practica una dieta originaria mucho más saludable, rica en cultivos originarios, legumbres, maíz y carnes de granja. En conclusión, si el consumo de carne supera ampliamente al de otros alimentos, las consecuencias serían negativas.

Segundo, los alimentos que se recomiendan son caros. En especial si consideramos comprar verdura orgánica, carne “grass feed” magra y grasas saludables. 

Por último, si bien está decisión política de Estados Unidos tendrá influencia en todo occidente, son muy variadas las dietas de cada país y sus cultivos, por lo que está pirámide tendrá que ser reinterpretada en cada país.

Entonces: ¿Qué conclusiones podemos sacar?

La idea de reemplazar los ultraprocesados por “comida real” es realmente acertada. La idea de promover el consumo de frutas y verduras también es correcta, pero no es una novedad, ya que en general las personas saben sobre la importancia de los vegetales pero aún así no consumen lo suficiente, por diversos factores. Además, la pirámide anterior también reconocía la importancia de los vegetales. 

La novedad es que promueven un mayor consumo de carnes, y un menor consumo de carbohidratos refinados. Reducir nuestro consumo de carbohidratos, harinas y azúcares, especialmente en modos de vida sedentarios, nos traería muchos beneficios a la salud. 

Sin embargo, consumir mucha “proteína” animal y grasas sin tener idea de las proporciones o de la calidad de los alimentos que estamos consumiendo, puede traer sus riesgos. Por eso creemos que la solución está en la educación: Más allá de los paradigmas, guías y pirámides, es necesario que todas las personas sepamos de salud y alimentación. Pues antiguamente, la educación en alimentación era parte de nuestra cultura.

En definitiva, la nueva pirámide 2026 es una nueva excusa para hablar de alimentación, educar y debatir. Pero no nos aporta ninguna novedad en el campo de la nutrición. Es más bien una acción política que puede tener repercusiones en el mercado internacional, en los precios de los alimentos y la variedad de alimentos que encontraremos en los mercados de nuestro país. En el mejor de los casos, puede que anime a las personas a dejar de consumir alimentos ultra-procesados y aumentar la demanda de alimentos de mejor calidad.

¡Gracias por llegar hasta aquí! Esperamos que este artículo ayude a aclarar y entender mejor este cambio en la pirámide alimenticia.
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